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Reptiles · Ficha de especie

Cuidados de la tortuga de patas rojas: espacio, clima y alimentación

Las escamas rojas de las patas y el caparazón oscuro hacen que la tortuga de patas rojas sea fácil de reconocer. En su recinto recorre caminos entre plantas, zonas de alimentación y lugares protegidos donde descansar. Para ello necesita una amplia superficie de suelo y un ambiente cálido y húmedo que pueda mantenerse también durante el invierno.

Chelonoidis carbonarius

Tortuga de patas rojas con escamas rojas en las patas, entre la hierba
Mucho espacio en el suelo
Un ejemplar adulto necesita varios metros cuadrados para caminar y disponer de refugios.
Calor todo el año
Esta tortuga terrestre tropical no hiberna.
Alimentación principalmente vegetal
Las hojas y las flores son la base de su dieta, junto con algo de fruta y pequeñas cantidades de alimento animal adecuado.

Una tortuga terrestre tropical de vida larga

La tortuga de patas rojas procede de Sudamérica y zonas vecinas. Vive en distintos hábitats, entre ellos bosques, lindes de bosque y sabanas. En sus patas oscuras destacan escamas de color naranja a rojo. Su nombre científico actual es Chelonoidis carbonarius, aunque en fuentes veterinarias y zoológicas antiguas suele aparecer como carbonaria.

Los adultos suelen alcanzar desde unos 30 cm hasta más de 40 cm de longitud del caparazón. Por eso, al acoger una cría hay que prever el espacio y el peso que tendrá de adulta. El Smithsonian señala que puede vivir 50 años o más. La decisión debe tener en cuenta un alojamiento interior permanente, los costes de calefacción y quién podrá cuidarla a largo plazo. Un jardín adecuado para el verano no cubre por sí solo sus necesidades durante el invierno en un clima templado.

Preparar varios metros cuadrados para caminar y refugiarse

Un adulto necesita una superficie de suelo amplia y continua. Como medida para planificar el recinto, la guía especializada ReptiFiles recomienda una longitud equivalente a 8 veces la longitud del caparazón del animal adulto y una anchura equivalente a 4 veces esa longitud. Para una tortuga cuyo caparazón mida 30 cm, eso supone 2,4 por 1,2 m. Un ejemplar más grande necesitará proporcionalmente más espacio. La superficie adicional permite recorridos más largos y zonas diferenciadas para comer, calentarse y descansar.

El material del suelo debe retener humedad sin permanecer encharcado. La tierra adecuada, la fibra de coco y una capa de hojas limpias pueden crear zonas con distintos niveles de humedad. Los refugios deben ser estables y lo bastante grandes para que la tortuga pueda darse la vuelta. Los elementos pesados no deben volcarse si el animal escarba debajo. Cuando haga calor, una zona exterior segura puede aportar variedad, siempre que tenga sombra, agua y acceso inmediato a una temperatura adecuada. El alojamiento interior debe estar listo para usarse en cualquier momento.

Controlar el calor, la humedad y la luz

Chicago Exotics indica para esta especie una temperatura diurna de unos 23 a 27 °C y una zona más cálida donde calentarse, de unos 28 a 32 °C. Según sus recomendaciones, por la noche la temperatura no debería bajar de unos 21 °C. Medir en varios puntos a la altura de la tortuga permite comprobar que dispone tanto de calor como de refugios más frescos. Un termostato regula la calefacción según la lectura de una sonda de temperatura y debe ser compatible con el equipo utilizado. Los componentes calientes deben quedar fuera de su alcance.

Aurora Animal Hospital recomienda una humedad ambiental del 60 al 80 %. Puedes medirla con un higrómetro, un aparato que mide la humedad del aire. Aunque el ambiente sea húmedo, el aire debe circular bien. Conviene ofrecer refugios húmedos, pero el suelo no debe permanecer encharcado. Si tienes una cría, puede ser útil revisar la instalación con un veterinario con experiencia en reptiles. Durante el día, la tortuga necesita una lámpara adecuada que emita radiación ultravioleta de tipo B, o UVB. Esta radiación forma parte de la luz solar y ayuda al organismo a producir vitamina D3 y a aprovechar el calcio de los alimentos. El cristal de las ventanas bloquea los rayos UVB. La distancia a la lámpara y las posibles mallas también influyen en la cantidad que llega al animal, por lo que conviene instalarla según las indicaciones del fabricante para proporcionar la exposición necesaria. Por la noche debe haber oscuridad. Si hace falta calefacción nocturna, puede utilizarse una fuente de calor adecuada que no emita luz visible.

Hojas y flores, con una pequeña parte de alimento animal

Las tortugas de patas rojas comen principalmente vegetales, aunque en la naturaleza también consumen pequeños invertebrados, es decir, animales sin columna vertebral. Por eso, las hojas, las flores y otras partes adecuadas de plantas constituyen la mayor parte de su alimentación. Las hojas de diente de león identificadas con seguridad y la escarola pueden formar parte de una selección variada. También puedes ofrecer algo de fruta como complemento, sin que predomine en la comida.

El plan de alimentación puede incluir pequeñas cantidades de alimento animal adecuado, como lombrices de tierra criadas como alimento por un proveedor fiable. La comida para perros o gatos no es adecuada. La cantidad y la frecuencia deben ajustarse a la edad, el estado corporal y el resto de la dieta. Si también ofreces un alimento preparado para tortugas, elige uno indicado expresamente para tortugas terrestres tropicales que comen sobre todo vegetales y también algo de alimento animal. El calcio y otros suplementos deben planificarse teniendo en cuenta toda la dieta y la exposición a los rayos UVB.

Mantener limpios el agua y el recinto

El recipiente del agua debe ser poco profundo, estable y lo bastante grande para que la tortuga pueda entrar y salir por sí sola. Un acceso que no resbale le facilitará hacerlo. Las tortugas de patas rojas a veces defecan en el agua, así que debes cambiarla en cuanto se ensucie y limpiar el recipiente. Tener otro limpio facilita el cambio mientras lavas el primero.

Retira con regularidad las heces y los restos de comida, también debajo de los refugios y alrededor de las zonas de alimentación. Sustituye el material del suelo que esté sucio o permanezca mojado. Después de atender a la tortuga, lávate las manos con jabón y agua corriente. Los reptiles pueden portar bacterias de Salmonella, que también pueden contaminar los recipientes y utensilios. Si es posible, límpialos fuera de casa, lejos de los alimentos y del agua potable. Dentro de casa, utiliza la pila del lavadero o la bañera y después limpia y desinfecta la zona. La cocina y los demás espacios donde se preparan alimentos no son adecuados para esta tarea. Unos medidores fáciles de leer y una rutina diaria explicada con claridad ayudarán a quien cuide de la tortuga durante tus vacaciones.

Atender los cambios durante todo el año

Las tortugas de patas rojas no hibernan. También en invierno necesitan calor, iluminación, alimento y agua adecuados. Si una tortuga se vuelve de repente mucho menos activa o come menos, conviene revisar primero las temperaturas y las demás condiciones que hayas medido y explicar cuanto antes al veterinario qué ha cambiado. Si tiene dificultad para respirar, una debilidad intensa o una lesión grave, contacta de inmediato con un veterinario con experiencia en reptiles o con un servicio veterinario de urgencias. Los registros de peso y las fotografías pueden ayudar a mostrar cómo ha evolucionado.

Puede vivir sola. Si convive con otras tortugas, los machos pueden perseguir y embestir a otros ejemplares. Los conflictos repetidos, las lesiones o que una tortuga no pueda acceder a la comida o a los lugares de descanso requieren alojamientos adecuados por separado. No se deben añadir tortugas de otras especies. Cuando sea necesario levantarla, sujeta todo el cuerpo. El contacto tranquilo durante los cuidados habituales permite observarla sin sacarla repetidamente del recinto.

Preguntas frecuentes

¿Puede una tortuga de patas rojas pasar el invierno al aire libre?

Un recinto exterior sin calefacción no es adecuado en invierno en una región de clima templado. Esta especie no hiberna y necesita calor, luz y cuidados diarios durante todo el año en un alojamiento debidamente equipado.

Fuentes y créditos de las fotos

Créditos de las fotos

Foto: Chelonoidis carbonarius 386013561.jpg · Mike Brady · CC BY 4.0. Imagen reducida de tamaño y convertida a WebP. La escena no ha cambiado.

Foto: Chelonoidis carbonarius Beauval.jpg · Pharma · CC0. Imagen reducida de tamaño y convertida a WebP. La escena no ha cambiado.

Foto: Red-footed tortoises eating fruit.jpg · Hannah Clover · CC BY 4.0. Imagen reducida de tamaño y convertida a WebP. La escena no ha cambiado.

Foto: Tortuga morrocoy Sabanero.jpg · Flints · CC BY-SA 3.0. Imagen reducida de tamaño y convertida a WebP. La escena no ha cambiado.

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