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Reptiles · Conoce a los reptiles

La humedad ambiental y la muda en los reptiles

Los reptiles renuevan periódicamente la capa externa de la piel. Durante este proceso, llamado muda, se desprenden de las capas viejas o desgastadas. Los jóvenes que aún están creciendo mudan con especial frecuencia. Las serpientes suelen desprenderse de la piel de una sola pieza, mientras que muchos lagartos la pierden por partes. Los geckos suelen comerse la piel a medida que se desprende.

Para mudar bien, el reptil necesita una humedad ambiental adecuada, agua para beber y superficies contra las que frotarse. La disposición del terrario depende de la especie. El gecko leopardo, por ejemplo, vive en un entorno más bien seco, pero necesita un refugio con material húmedo.

Gecko crestado marrón visto desde arriba sobre la corteza de un árbol
Un refugio húmedo
A algunas especies les ayuda tener un escondite con material húmedo durante la muda, aunque el resto del terrario permanezca más bien seco.
Ventilación despejada
No deberías aumentar la humedad tapando de forma permanente las aberturas de ventilación.
Piel que no se desprende
Un veterinario con experiencia en reptiles debe examinar los anillos de piel que aprietan los dedos o la cola y, en las serpientes, la capa externa de las escamas transparentes que cubren los ojos si no se ha desprendido durante la muda.

Medir la humedad donde pasa tiempo el reptil

Un higrómetro mide la humedad relativa: la cantidad de vapor de agua presente en el aire en comparación con la máxima que puede contener a esa temperatura. Si ese mismo aire se enfría, su humedad relativa aumenta. Para poder comparar las mediciones, conviene anotar también la temperatura, el lugar y la hora de cada una.

Lo más útil es medir en los lugares donde el reptil descansa o trepa. Si el sensor recibe directamente el agua pulverizada, marcará durante un rato un valor muy alto que dice poco sobre la humedad que habrá después en su lugar de descanso. Las mediciones antes y después de pulverizar agua muestran cuánto sube la humedad y cuánto tarda en volver a bajar. La guía de cada especie debe indicar qué valores y variaciones diarias son adecuados.

Preparar un refugio húmedo

Un refugio húmedo es un escondite que contiene material humedecido, como un musgo adecuado. El gecko leopardo puede buscar allí más humedad durante la muda mientras el resto del terrario permanece más bien seco. El refugio debe quedar estable, ser fácil de alcanzar y poder limpiarse sin dificultad. El musgo debe mantenerse húmedo, sin que se acumule agua dentro.

Los geckos crestados también necesitan una humedad adecuada entre las plantas y ramas donde descansan o trepan. Un solo refugio húmedo no basta para proporcionársela allí. En cambio, para una especie procedente de un hábitat seco no sería adecuado empapar todo el terrario antes de la muda. Las zonas húmedas y las más secas deben ajustarse a las necesidades de cada especie.

Mantener la ventilación y el agua para beber

Un terrario húmedo también necesita buena ventilación. Un suelo permanentemente empapado y las aberturas de ventilación tapadas pueden favorecer problemas de piel y respiratorios, por lo que conviene mantenerlas despejadas. Si así no se consigue la humedad adecuada, conviene revisar las plantas, el material que cubre el suelo, la cantidad de agua pulverizada y el aire de la habitación. Un material adecuado que retenga la humedad y plantas apropiadas para la especie pueden ayudar a mantenerla.

Una humedad ambiental alta no sustituye el agua para beber. Muchas especies beben de un recipiente poco profundo y estable. Conviene renovar el agua con regularidad y cambiarla de inmediato si se ensucia. Los camaleones suelen beber gotas de las hojas, por lo que conviene ofrecerles gotas de agua en hojas a su alcance.

Cómo mudan la piel las serpientes, los lagartos y las tortugas

Antes de mudar, los colores de las serpientes suelen verse más apagados y sus ojos se vuelven temporalmente turbios. Después, la serpiente frota la cabeza contra una superficie adecuada y va desprendiéndose de la piel vieja hacia atrás. Esta suele quedar en una sola pieza. Muchos lagartos, en cambio, mudan poco a poco: la piel puede desprenderse primero de la cabeza y más tarde de las patas y el cuerpo.

Las tortugas también renuevan la piel, por ejemplo en el cuello y las patas. En muchas tortugas acuáticas se desprenden además capas externas finas de los escudos córneos, las placas que cubren el caparazón óseo. No se desprende todo el caparazón. En la mayoría de las tortugas terrestres, esos escudos permanecen en su sitio y crecen, sin desprenderse en forma de placas.

La corteza bien sujeta o las piedras adecuadas sin bordes afilados ayudan al reptil a frotarse. Durante la muda conviene cogerlo lo menos posible. Una foto de la piel desprendida y la fecha ayudan a reconocer si una muda posterior transcurre de otra manera.

Qué restos de piel requieren atención

Después de la muda, conviene mirar de cerca los dedos y la punta de la cola. Un anillo apretado de piel vieja puede dificultar la circulación de la sangre. En las serpientes también hay que revisar los ojos. Cada ojo está cubierto por una escama protectora transparente cuya capa externa normalmente se desprende con el resto de la piel. Si esa capa permanece en el ojo o el ojo sigue turbio después de la muda, debe examinarlo un veterinario con experiencia en reptiles.

No se deben arrancar ni cortar los restos de piel, porque se puede dañar la piel nueva o los ojos. Si los problemas de muda se repiten, además de comprobar la humedad hay que investigar otras posibles causas, como problemas de alimentación, parásitos o alguna enfermedad.

Buscar qué ha cambiado si hay problemas

Si la muda no va bien, conviene medir la humedad donde pasa tiempo el reptil y comparar los valores con los de mudas anteriores que transcurrieron bien. También conviene comprobar que el musgo del refugio siga húmedo y que el sensor esté en el lugar previsto. Si se ha movido, quizá esté midiendo en otra zona del terrario. En invierno, la calefacción de la vivienda también puede secar el aire de la habitación y alterar las condiciones a las que está acostumbrado el reptil.

Los baños no son adecuados para todas las especies de reptiles y pueden causarles más estrés. Conviene consultar con un veterinario con experiencia en reptiles si sería apropiado poner al animal a remojo. Si hay dedos o partes de la cola apretados por la piel, hinchazón o problemas en los ojos, contacta pronto con la clínica veterinaria.

Fuentes y créditos de las fotos

Créditos de las fotos

Foto: Correlophus ciliatus 33605448.jpg · Lennart Hudel · CC BY 4.0. Imagen reducida de tamaño y convertida al formato WebP. La escena no ha cambiado.

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