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Reptiles · Conocer a los reptiles

Cómo cuidar a los reptiles a medida que crecen y envejecen

Un dragón barbudo joven crece y, con el tiempo, necesita más espacio en la plataforma donde se calienta. Una serpiente del maíz adulta come presas más grandes, a menudo con más tiempo entre comidas. Una tortuga mayor puede empezar a tener dificultades para superar un escalón bajo. A medida que los reptiles crecen y envejecen, puede ser necesario adaptar su alimentación, el espacio y la disposición de su entorno.

Los reptiles jóvenes necesitan un entorno donde puedan crecer con seguridad. Las superficies con mejor agarre o las entradas más bajas pueden ayudar a los animales mayores. Los cambios adecuados dependen de la especie y de lo que cada animal pueda hacer con comodidad.

Serpiente del maíz joven con manchas rojizas en forma de silla de montar sobre un tronco cubierto de musgo
Crecer de forma saludable
El peso, la forma del cuerpo y el apetito ayudan, en conjunto, a valorar cómo se desarrolla un reptil joven. Lo importante es que crezca de forma saludable, no lo más rápido posible.
Llegar a la edad adulta
La cantidad de comida, el uso del terrario y el comportamiento reproductivo pueden cambiar, incluso en animales que viven solos.
Envejecer
Poder llegar fácilmente a sus lugares preferidos puede facilitarles el día a día. Las nuevas dificultades para moverse requieren una valoración veterinaria.

Prepara espacio y cuidados para toda su vida

Antes de acoger a un reptil, conviene averiguar su especie exacta, su edad conocida y cómo lo han cuidado hasta entonces. Un gecko leopardo puede vivir unos 20 años. Una tortuga mediterránea puede necesitar cuidados durante muchas décadas. También conviene pensar quién se ocupará del animal si te mudas, te ausentas durante un tiempo prolongado o, más adelante, necesitas dejarlo al cuidado de otra persona.

Su espacio debe ser adecuado para el tamaño que alcanzará de adulto. Los escondites y lugares de descanso deben ampliarse antes de que tenga que apretarse para entrar. Las fotos con un objeto que sirva de referencia de tamaño suelen mostrar el crecimiento mejor que verlo cada día. Conviene prever con tiempo el espacio y el coste de un terrario más grande.

Facilita a los jóvenes el acceso a la comida, el agua y los refugios

La comida, el agua y los escondites deben estar al alcance de un reptil joven. Un gecko trepador necesita ramas y plantas que le den apoyo y cobertura. Un animal que vive en el suelo debe disponer de escondites tanto en la zona cálida como en la más fresca. Así puede pasar de una temperatura a otra sin quedarse desprotegido.

Los huesos en crecimiento necesitan un aporte adecuado de calcio. La vitamina D3 ayuda al organismo a absorber el calcio de los alimentos. Muchos reptiles producen esta vitamina gracias a la radiación ultravioleta de tipo B, o UVB. Por eso, la dieta y la iluminación deben ser adecuadas para la especie. Los suplementos vitamínicos deben ajustarse a la dieta: varios preparados en polvo pueden contener los mismos nutrientes y, juntos, aportar una cantidad excesiva.

Ajusta las raciones y el tiempo entre comidas

A medida que el reptil crece, conviene revisar la pauta de alimentación que seguía de joven. Los dragones barbudos adultos comen proporciones distintas de insectos y plantas. Las serpientes del maíz necesitan presas más grandes y pueden comer con menos frecuencia. La guía de cuidados de cada especie puede ayudarte a hacer ese cambio.

Pesarlo con regularidad permite ver si su peso cambia con el tiempo. Para valorarlo también hay que tener en cuenta la forma del cuerpo, el apetito y la actividad. La báscula puede marcar más después de una comida abundante y menos después de defecar. Pesarlo en condiciones parecidas ayuda a entender la evolución. En la primera visita veterinaria pueden enseñarte a hacerlo de forma segura.

Las hembras pueden formar huevos aunque vivan solas

Una hembra que ha alcanzado la madurez sexual puede formar huevos sin que haya un macho. Una hembra de gecko leopardo, por ejemplo, necesita un lugar adecuado para ponerlos. Si el abdomen aumenta de tamaño de forma llamativa, debe examinarla un veterinario con experiencia en reptiles. Si se esfuerza mucho por poner huevos sin conseguirlo o muestra una debilidad acusada, necesita atención veterinaria inmediata: podría tener retención de huevos y no ser capaz de expulsarlos.

En las especies que defienden su territorio, los conflictos entre animales que conviven pueden aumentar al alcanzar la madurez sexual. La RSPCA, una organización británica de protección animal, recomienda alojar a los geckos leopardo individualmente. La conveniencia de que un reptil viva con otros depende de la especie. Antes de incorporar otro animal, conviene comprobar si la convivencia es adecuada para esa especie y si hay espacio y refugios suficientes.

Mantén accesibles sus lugares habituales cuando envejezca

La esperanza de vida varía mucho entre reptiles, así que no hay una edad común a partir de la cual se consideren mayores. Resulta más útil comparar a cada animal con su comportamiento anterior. Observa si una tortuga sigue recorriendo sin dificultad sus caminos habituales y si un gecko se agarra con firmeza a sus ramas. El agua y sus lugares preferidos deben seguir estando a su alcance. Las nuevas dificultades para caminar, la pérdida de peso o los problemas repetidos durante la muda, cuando renuevan la piel, requieren una revisión veterinaria.

Las entradas menos inclinadas, las superficies con mejor agarre y los recipientes más accesibles pueden facilitarle el día a día. Antes de hacer cambios, una revisión veterinaria debe aclarar por qué el animal tiene dificultades. Si bajas la plataforma donde se calienta o cambias una rama de sitio, también cambia la distancia a la lámpara. Por eso, conviene volver a medir la temperatura y la radiación ultravioleta en el nuevo lugar de descanso.

Las observaciones anteriores ayudan a cuidarlo

Los registros de peso, las notas sobre la alimentación, las mudas y los comportamientos poco habituales forman, con el tiempo, un historial útil. Las fotos del terrario y las mediciones de temperatura ayudan al veterinario a conocer las condiciones en las que vive el animal. La potencia de la lámpara en vatios no basta para saberlo: importa la temperatura real en la zona donde toma el sol y dentro de los escondites.

Si la especie pasa por un periodo de reposo invernal, conviene registrar también cómo han sido los anteriores. La especie, el origen y el estado de salud del animal determinan cómo debe prepararse ese periodo. Si faltan datos sobre un reptil recién acogido, consulta con un veterinario con experiencia en reptiles antes de cambiar sus cuidados estacionales.

Fuentes y créditos de las fotos

Créditos de las fotos

Foto: Cornsnake (Pantherophis guttatus) - Flickr - 2ndPeter.jpg · Peter Paplanus · CC BY 2.0. Se redujo y se convirtió a WebP. La escena no se modificó.

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