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Aves · LOROS · VIDA DIARIA

Vivir con loros: elegir especie y organizar el día

Un loro vuela desde una rama hasta el comedero, desmenuza una ramita y busca parte de su comida entre tiras de papel. Cada día hay que atender su alimentación, renovar el agua, limpiar y ofrecerle tiempo para volar. La forma de organizar estas tareas en casa influye en su vida.

Entre los loros hay desde pequeños periquitos australianos hasta robustas amazonas. Varían mucho en tamaño, actividad, espacio necesario, llamadas y comportamiento social. Esta guía explica cómo influyen esas diferencias en el espacio de vuelo, la compañía, la alimentación y los cuidados diarios. Las fichas de especies enlazadas detallan las necesidades de cada una.

Cotorra de mejillas verdes posada en una rama.
Elige pensando en el día a día
El espacio de vuelo, la compañía adecuada, los sonidos del ave y la atención diaria deben encajar con la especie.
Facilita el movimiento
Los recorridos de vuelo despejados y las ramas firmes permiten volar, aterrizar y trepar cada día.
Invita a buscar comida
Unos trocitos de la ración diaria en paquetes de papel doblados sin apretar ofrecen una búsqueda sencilla.
Practica sin forzar
Subirse a un posadero, dejarse pesar y entrar en el transportín se pueden practicar con pequeños pasos recompensados.

Empieza por el espacio y el tiempo disponibles

Antes de que lleguen las aves, conviene decidir dónde podrán volar con seguridad cada día, aterrizar y dormir sin molestias. Una voladera grande, es decir, un recinto con espacio para volar, puede ofrecer por sí sola un recorrido de vuelo suficiente. Para las aves alojadas en una jaula de interior, la RSPCA, una organización británica de protección animal, recomienda al menos 6 horas diarias fuera de ella, con espacio para volar libremente y con seguridad. Las aves deben poder extender las alas sin obstáculos. También hay que prever qué hacer con ventanas, espejos, ventiladores y el acceso a la cocina antes de su llegada.

Los periquitos australianos y las ninfas utilizan el espacio de vuelo junto a aves de su especie. Los inseparables de cara rosada también necesitan vínculos sociales, pero pueden mostrarse agresivos con otras especies de aves. Los periquitos de Bourke están especialmente activos a primera hora de la mañana y al atardecer, así que sus horarios de vuelo y comida deben tenerlo en cuenta. Las cotorras de mejillas verdes trepan y manipulan objetos durante largos ratos. Por eso necesitan materiales seguros que puedan desmenuzar. Los loros grises, también llamados yacos, requieren mucho espacio, actividades y cuidados durante décadas. Las fichas de cada especie explican estas necesidades con más detalle.

Las cotorras de Kramer necesitan recorridos de vuelo especialmente largos. Los loros del Senegal, aunque son compactos, desmenuzan madera y manipulan con energía juguetes que contienen comida. Las amazonas de frente azul requieren mucho espacio, una alimentación bien planificada y cuidados previstos para décadas.

Incluso un ave sociable con las personas necesita una rutina adecuada a su especie. Antes de acogerla, conviene que todos en casa hablen de sus llamadas, los horarios de vuelo, la limpieza y quién la cuidará durante las vacaciones. También debe haber una clínica veterinaria especializada en aves a la que se pueda acudir.

Planifica la compañía sin dar por hecha la compatibilidad

Muchos loros buscan contacto frecuente con otros de su especie. Si se trata de una especie social, conviene contar desde el principio con una pareja o un grupo adecuado. Las personas pueden ofrecer actividades y una relación estable. El acicalamiento mutuo, las llamadas propias de la especie y el descanso compartido son experiencias que las aves viven con compañeros compatibles.

Para formar un grupo importan la especie, el tamaño, el temperamento y los vínculos que ya existan. Los periquitos australianos, las ninfas y los inseparables de cara rosada pueden vivir en grupos compatibles de su propia especie si tienen espacio suficiente. Para especies grandes como los yacos y las amazonas, la RSPCA recomienda como máximo una pareja en una voladera lo bastante grande. En una jaula de interior, incluso dos aves que forman pareja pueden hacerse daño. En ese caso, aconseja jaulas separadas en la misma habitación para que puedan verse y oírse. Las jaulas deben colocarse de modo que tampoco puedan morderse a través de los barrotes. Antes de cualquier contacto, una clínica veterinaria especializada en aves debe examinar al ave nueva, que al principio debe permanecer en otra habitación. Esta separación temporal se llama cuarentena y ayuda a evitar que un ave recién llegada con una enfermedad aún no detectada contagie a las demás. La clínica puede indicar cuánto debe durar la separación y cómo hacer después las presentaciones. Disponer de varios comederos, bebederos y posaderos permite que cada ave coma y descanse sin molestias.

Comer juntas con tranquilidad, acicalarse mutuamente y descansar relajadas ayudan a valorar cómo se llevan. Si una persigue repetidamente a otra, le impide llegar a los comederos o apenas la deja acceder a un lugar de descanso, hace falta cambiar el entorno y pedir asesoramiento especializado. Incorporar otra ave no debería ser una respuesta impulsiva a los gritos o al deterioro de las plumas.

Aprovecha el espacio de vuelo cada día

Entre la voladera y al menos otro lugar donde aterrizar debe haber un recorrido despejado. Las ramas naturales de distintos grosores ofrecen diferentes formas de agarrarse. Los comederos y bebederos deben situarse donde no puedan caerles excrementos desde las ramas más altas. Si conviven varias aves, conviene ofrecer varias opciones parecidas a sus lugares favoritos para posarse y comer. Una jaula abarrotada de juguetes puede limitar el movimiento más que una distribución sencilla y bien pensada.

Antes de dejarlas volar, las ventanas y las puertas al exterior deben estar cerradas o protegidas con una barrera segura para las aves. Las grandes superficies acristaladas deben cubrirse de forma visible para que no las confundan con un paso libre. Hay que apagar los ventiladores y mantener a las demás mascotas en otra habitación. Las aves no deben entrar en la cocina: los aparatos y las superficies calientes pueden causarles lesiones, y los revestimientos antiadherentes sobrecalentados pueden desprender vapores mortales. Todos en casa deben saber cuándo vuelan las aves para que nadie abra una puerta al exterior durante ese tiempo.

También necesitan un lugar tranquilo para dormir y un ritmo previsible de día y noche. Deben poder elegir entre zonas iluminadas, sombra y lugares resguardados. Las lámparas deben ser adecuadas para la especie y para la altura a la que se posan las aves, de modo que no sufran un deslumbramiento constante ni una exposición excesiva a la radiación ultravioleta (UV), un tipo de luz invisible.

Combina una alimentación equilibrada con la búsqueda de comida

Una mezcla compuesta solo de semillas no es una alimentación equilibrada a largo plazo para muchos loros. La RSPCA propone como base un pienso granulado adecuado para loros, o pellets, acompañado de verduras lavadas y algo de fruta. Cada pequeño gránulo reúne los ingredientes del pienso. La zanahoria, el pimiento y el brócoli son ejemplos de alimentos frescos. Para periquitos australianos y ninfas, la RSPCA recomienda además un poco de semillas cada día, como máximo el 10 % de la ración total. Una clínica veterinaria especializada en aves puede ajustar las proporciones según la especie, el peso y la actividad del ave. Los frutos secos y las semillas que más le gustan sirven como pequeñas recompensas y deben contarse dentro de la ración diaria. No le ofrezcas aguacate.

Antes de un cambio importante de alimentación, como pasar de una mezcla de semillas a pellets, conviene que una clínica veterinaria especializada en aves compruebe que el ave está sana. Mientras aprende a comer el alimento nuevo, debe seguir teniendo disponible el que conoce. Pesarla a diario ayuda a saber si come lo suficiente. La cantidad y el aspecto de sus excrementos también dan pistas. Solo cuando coma el alimento nuevo y mantenga su peso conviene aumentar poco a poco la parte de la dieta que este sustituye. Si pierde peso o cambian sus excrementos, consulta con la clínica. Para los alimentos frescos, utiliza recipientes limpios y retira los restos húmedos antes de que se estropeen.

Al abrir un paquete de papel o buscar entre varios comederos, el loro investiga y utiliza el pico. Puedes emplear pequeños trozos de su ración diaria habitual. Para empezar, sirve un paquete doblado sin apretar, del que todavía sobresalga algo de comida. Cuando aprenda a abrirlo, puedes cerrarlo un poco más. Así tendrá una actividad sin recibir comida adicional. Al desmenuzarse, el material no debe soltar hilos peligrosos, grapas ni piezas pequeñas que pueda tragarse.

Practica ejercicios breves para los cuidados y el transporte

Se puede enseñar al ave a subirse voluntariamente a un posadero firme mediante pequeños pasos. Al principio, basta con recompensarla por acercarse al posadero que le ofreces. Más adelante, puedes premiarla por tocarlo y después por apoyar una pata. Darle un trocito de su comida favorita justo después de la acción le ayuda a entender qué ha hecho para recibirlo. Esto se llama refuerzo positivo: una acción tiene una consecuencia agradable y es más probable que se repita. El ave debe poder bajarse cuando quiera. Presionarle el abdomen con la mano, en cambio, la empujaría a subir.

Este mismo método ayuda a acostumbrarla a la báscula y a entrar en el transportín. Al principio puedes colocar ambos objetos, con el transportín abierto, cerca de un posadero conocido. Pequeñas recompensas de comida pueden animarla a acercarse poco a poco y, finalmente, a subir a la báscula o entrar en el transportín. Al comienzo, este debe permanecer abierto para que pueda volver a salir. Las sesiones breves y tranquilas la familiarizan con esos objetos. Pesarla con regularidad facilita detectar cambios de peso. Si ya conoce el transportín, no tendrá que encontrarse con ese objeto por primera vez cuando necesite ir al veterinario.

Si un ave empieza de repente a morder o a emitir llamadas inusualmente fuertes, dale más espacio y observa en qué situación ocurre. Fíjate también en si se mueve y come como de costumbre. El castigo puede aumentar su miedo. Una reducción notable de la comida que ingiere, la pérdida de peso o los cambios persistentes en su actividad o plumaje requieren una valoración veterinaria especializada en aves sin demora. Si le cuesta respirar o muestra una debilidad marcada, necesita atención veterinaria inmediata.

Quien cuide a las aves en tu ausencia debe conocer toda su rutina

El cuidado diario incluye agua, alimento fresco y seco, una revisión de los excrementos, tiempo de vuelo o de actividad y una comprobación de que los juguetes no estén dañados. Las indicaciones para quien se haga cargo deben explicar qué aves tienen un vínculo entre sí, dónde aterrizan, cómo regresan a la voladera y qué puertas deben permanecer cerradas. Si es posible, conviene que esa persona practique antes la rutina con quien cuida habitualmente de las aves.

En el caso de los yacos, esta planificación puede abarcar varias décadas. Las especies más pequeñas también necesitan cuidados fiables a largo plazo. Tener el contacto de una clínica veterinaria especializada en aves, un transportín adecuado y registros recientes de peso resulta útil. Si un ave parece muy débil, tiene dificultad para respirar o ya no puede mantenerse en el posadero, necesita atención veterinaria inmediata.

Preguntas frecuentes

¿Puede una persona sustituir a otra ave de la misma especie?

Una persona que cuide al ave de forma constante es importante, pero no puede reproducir por completo la comunicación y la convivencia con otra ave compatible. La mejor forma de ofrecerle compañía depende de la especie y de cada individuo.

¿Deberían compartir voladera 2 especies distintas de loros?

En casa, suele ser preferible empezar por compañeros compatibles de la misma especie. Las distintas especies de loros pueden variar mucho en tamaño y comportamiento, y hacerse daño durante una disputa. Antes de plantearte una voladera mixta, busca asesoramiento especializado sobre las especies, las aves concretas y el espacio disponible. Los inseparables de cara rosada, por ejemplo, pueden mostrarse agresivos con otras especies de aves.

¿Cuál es un buen primer objetivo de entrenamiento?

Que el ave se suba voluntariamente a un posadero que le ofreces y pueda bajarse también por voluntad propia. Esto ayuda a prepararla para subirse a la báscula y entrar en el transportín sin forzarla.

Fuentes y créditos de las fotos

Créditos de las fotos

Foto: Pyrrhura molinae -captive-perch-8a-1cp.jpg · Brandon Lim; derivative by Snowmanradio · CC BY 2.0. La imagen se ha reducido de tamaño sin alterar sus proporciones y se ha convertido al formato de imagen WebP. Según el diseño de la página, puede aparecer recortada.

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