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Reptiles · Lagartos · Guía de la especie

Gecko llorón: un pequeño trepador que puede reproducirse sin macho

Una cabecita asoma entre dos hojas. Poco después, un gecko llorón sube por el cristal mientras se oye un suave chasquido entre las plantas. Estos pequeños lagartos tienen mucho que mostrar a quien disfruta observando con calma. Sus movimientos, sus encuentros y sus escondites dan vida a un terrario bien preparado.

Antes de tener geckos llorones, conviene conocer su forma de reproducirse. Pueden tener crías sin un macho, por lo que un grupo formado solo por hembras también puede crecer. Además del clima y la alimentación, su cuidado requiere prever desde el principio qué harás con los huevos y las crías.

Lepidodactylus lugubris

Gecko llorón de color claro con manchas oscuras sobre una superficie vertical lisa.
Pequeños y rápidos
Con unos 8 cm de longitud total, incluida la cola, pueden pasar por rendijas pequeñas. El terrario debería ofrecer apoyos estables para trepar y un cierre que impida las fugas.
Humedad y ventilación
Pulverizar agua crea gotas para beber y aumenta la humedad. Las superficies deberían poder secarse entre pulverizaciones.
Prever las crías
Las hembras pueden poner huevos viables sin aparearse con un macho. Por eso conviene disponer de espacio para criar a los pequeños.

Conocer al gecko llorón

Lepidodactylus lugubris es un pequeño gecko originario de las regiones del océano Índico y el Pacífico que también ha sido introducido en otros lugares. Suelen llamar la atención sus ojos grandes y las finas marcas oscuras del dorso. Mide unos 8 cm con la cola, mientras que el cuerpo por sí solo es mucho más corto. Su coloración puede verse más clara o más oscura a lo largo del día.

Casi todos los geckos llorones son hembras. Se reproducen por partenogénesis, lo que significa que las crías se desarrollan a partir de huevos no fecundados. Se venden distintas líneas que pueden diferenciarse en sus dibujos. El nombre de una línea indica su ascendencia, no una especie de gecko diferente. Para preparar sus cuidados, resulta especialmente útil conocer cómo se han mantenido hasta entonces y cómo se llevan los individuos entre sí.

Un terrario plantado con caminos para trepar

Los geckos llorones utilizan ramas, hojas y superficies verticales. Para dos o tres adultos de tamaño parecido, un terrario de 45 × 45 × 60 cm puede servir como ejemplo al planificar su alojamiento. Las ramas, los tubos de corcho y las plantas deberían permitirles aprovechar la altura. Un espacio mayor facilita colocar varios puntos de alimentación y lugares protegidos para descansar.

Las plantas deberían formar barreras visuales para que un gecko pueda apartarse de la vista de otro. Las ramas orientadas en distintas direcciones conectan sus lugares de paso. Los trozos de corcho y las zonas de follaje denso ofrecen refugios a diferentes alturas. El material que cubre el fondo puede ayudar a retener la humedad, pero no debería permanecer encharcado.

Las crías encuentran huecos alrededor de los pasos de cables, las puertas y las mallas de ventilación demasiado abiertas. Todas las aberturas deberían ser seguras para el animal más pequeño, sin bloquear la circulación del aire. Al terminar de darles de comer, conviene mirar el marco antes de cerrar el cristal. Un gecko que esté allí podría quedar atrapado.

Calor y luz en un terrario pequeño

Los geckos llorones están activos sobre todo al anochecer y durante la noche, aunque también pueden moverse de día. Un ciclo regular de unas doce horas de luz y doce de oscuridad les proporciona un ritmo diario. Por la noche, la iluminación debería estar apagada.

Durante el día, puedes prever temperaturas del aire de unos 24 a 27 °C en la zona superior y más cálida del terrario. Los refugios más frescos deberían estar entre 22 y 24 °C, para que los geckos puedan elegir entre lugares con distintas temperaturas. Por la noche, la temperatura puede bajar a unos 20 a 22 °C. Medir en varios puntos del terrario ya equipado permite comprobar si hace falta una fuente de calor adicional. La temperatura de la habitación por sí sola no basta para decidirlo.

Un termostato mide la temperatura con una sonda y regula la fuente de calor conectada. Cualquier calefacción adicional debería contar con este control. Los termómetros digitales con sonda permiten comprobar la temperatura donde los geckos descansan y se refugian. En la parte alta pueden acercarse mucho a las lámparas. Estas deberían instalarse de modo que los animales no alcancen piezas calientes ni mallas que se calienten demasiado. El sol directo a través de una ventana puede sobrecalentar el terrario incluso con la calefacción apagada.

Una iluminación UVB de baja intensidad, bien instalada, también resulta útil para estos pequeños geckos. Los UVB forman parte de la radiación ultravioleta del sol y favorecen la producción de vitamina D3. Esta vitamina ayuda al organismo a utilizar el calcio, necesario, entre otras cosas, para los huesos y las cáscaras de los huevos. El tipo de lámpara, la distancia y la malla deben valorarse en conjunto. Los geckos deberían poder quedar completamente fuera de esa exposición bajo hojas densas o dentro de refugios. Las indicaciones verificadas del fabricante para la lámpara concreta ayudan a instalarla, preferiblemente junto con una medición en el punto más alto al que puedan llegar los animales.

Gotas para beber sin mantenerlo todo mojado

Después de pulverizar, los geckos llorones lamen las gotas pequeñas de las hojas y otras superficies. También deberían disponer de un recipiente poco profundo y accesible con agua fresca. La entrada y la salida deben ser seguras, especialmente para las crías diminutas. Conviene revisar el agua y el recipiente cada día, cambiando el agua y limpiando el recipiente en cuanto se ensucien.

Una humedad relativa de alrededor del 60 al 80 % sirve como orientación práctica. El higrómetro muestra ese porcentaje, que indica lo húmedo que está el aire a su temperatura actual. El valor sube justo después de pulverizar y luego debería bajar. Las hojas y los cristales mojados también deberían poder secarse entre pulverizaciones. La frecuencia dependerá del terrario, las plantas y el aire de la habitación.

Si los cristales permanecen siempre mojados o el aire huele a cerrado, conviene buscar la causa. Reducir la ventilación para mantener un número alto en el higrómetro no es una buena solución. Las plantas, un sustrato adecuado y una pulverización ajustada ayudan a aportar humedad sin impedir que el aire se renueve.

Insectos pequeños y un alimento completo adecuado

Los geckos llorones comen insectos pequeños y aceptan alimentos para geckos en polvo mezclados con agua. El producto debería estar formulado como alimento completo para geckos que comen fruta. Un simple puré de fruta o una papilla para bebés no ofrece el mismo equilibrio de nutrientes. Al elegir los animales, conviene pedir que te enseñen qué alimentos comen ya con regularidad.

Una pauta inicial práctica consiste en ofrecer pequeñas porciones recién preparadas aproximadamente cada dos días, junto con insectos del tamaño adecuado. Las moscas de la fruta sin capacidad de volar, criadas como alimento, permiten observar bien la caza. Es preferible empezar con pocos insectos y comprobar que todos los geckos comen. Si quedan muchos insectos sin consumir, pueden molestarles. Los restos de la mezcla deberían retirarse como máximo al día siguiente y los recipientes deberían limpiarse.

Varios puntos de alimentación accesibles y poco profundos ayudan a reducir la competencia. Las porciones deberían ser pequeñas y los recipientes lo bastante planos para que los geckos no tengan que caminar por una capa gruesa de comida. Los restos secos en los dedos o la cara pueden dañar la piel y dificultar la muda.

Producir huevos consume nutrientes, en especial calcio para las cáscaras. Por eso, la alimentación con insectos debe acompañarse de un aporte adecuado de calcio y vitaminas. El tipo y la cantidad de suplemento deberían tener en cuenta el alimento completo utilizado, la iluminación UVB y los propios animales. Un veterinario con experiencia en reptiles puede ayudarte a organizarlo. Combinar varios productos a ojo no mejora el equilibrio de la dieta.

Observar cómo convive el grupo

Los geckos llorones se comunican mediante sonidos suaves, movimientos de cola y encuentros breves. Un pequeño grupo de animales de tamaño similar permite estas interacciones, aunque también pueden aparecer relaciones de dominancia y disputas. Un tamaño parecido no asegura por sí solo que se lleven bien.

Conviene observar si cada gecko come y utiliza lugares de descanso adecuados. Un animal al que expulsan una y otra vez, que pierde peso o presenta mordeduras necesita alojamiento separado y, cuando corresponda, atención veterinaria. Por eso debería haber otro terrario equipado disponible. Los recién llegados deberían ser examinados y observados por separado antes de plantearse su incorporación.

Para empezar, un terrario dedicado solo a geckos llorones resulta más sencillo de gestionar. Las ranas y otros lagartos pequeños tienen necesidades propias y pueden transmitir enfermedades o ser vistos como presas o competidores. Las crías de gecko llorón también deberían crecer separadas, porque los animales más grandes pueden hacerles daño.

Por qué puede haber crías sin un macho

Una hembra puede poner huevos de los que nacen crías sin haberse apareado. Lo habitual es que produzca dos huevos. Estos quedan adheridos al lugar elegido, como una grieta en el corcho o una pared del terrario. Por tanto, incluso una hembra que vive sola puede tener descendencia.

Los huevos firmemente adheridos no deberían arrancarse, ya que la cáscara puede romperse. Los tubos de corcho extraíbles u otros lugares de puesta facilitan trasladar el soporte entero. Antes de que aparezcan huevos, conviene hablar con un criador experimentado sobre cómo gestionarlos y dónde podrían crecer las crías de forma segura.

Las crías necesitan un alojamiento especialmente seguro frente a fugas, donde resulte fácil observarlas, además de presas muy pequeñas. Su tamaño hace que la vigilancia y los cuidados sean más exigentes que en los adultos. Los geckos nunca deberían liberarse en la naturaleza ni sus huevos depositarse allí. Si no puedes cuidar de todas las crías, conviene buscar pronto personas con conocimientos que puedan hacerse cargo de ellas.

Vigilar la muda y la salud

La muda renueva la capa externa de la piel. Permite el crecimiento y reemplaza una superficie desgastada. Antes de mudar, los colores pueden verse más apagados. Los geckos llorones suelen comerse enseguida la piel desprendida, por lo que apenas quedan señales visibles.

La piel vieja no debería quedar apretada alrededor de los dedos o de la punta de la cola. Esos anillos pueden dificultar la circulación sanguínea. Conviene consultar a un veterinario con experiencia en reptiles si los restos no se desprenden o el animal trepa mal. Retirar a la fuerza la piel adherida con unas pinzas puede lesionar esos dedos diminutos.

Los huesos de la cadera muy marcados, el rechazo persistente del alimento, las heridas o una respiración inusual también necesitan valoración veterinaria. Cuando sea necesario trasladar un gecko, guiarlo hacia una pequeña caja de transporte segura suele ser una forma más suave de moverlo que atraparlo entre los dedos. No debería sujetarse por la cola. Son animales para disfrutar principalmente mediante la observación.

Organizar los cuidados cotidianos

Los cuidados diarios incluyen revisar el agua y el clima, observar a los animales y comprobar los puntos de alimentación. Las plantas también requieren atención y las superficies sucias necesitan limpieza. Un terrario plantado no realiza todas estas tareas por ti. Antes de unas vacaciones, la persona que se encargue de los geckos debería practicar la pulverización, la preparación del alimento y la apertura segura del terrario.

Además del terrario, la iluminación y la posible calefacción, el presupuesto debería contemplar la cría de insectos para alimento, las lámparas de recambio y las visitas veterinarias. Los alojamientos adicionales para crías o animales separados también ocupan espacio y cuestan dinero. El planificador de preparación te ayuda a organizar el equipo antes de su llegada. La calculadora de consumo eléctrico permite estimar el coste de los aparatos que realmente utilices.

Preguntas frecuentes

¿Todos los geckos llorones son hembras?

La especie está formada casi por completo por hembras. Rara vez aparecen individuos con características masculinas. Para su cuidado, lo esencial es que las hembras pueden producir crías viables sin un macho.

¿Puedo coger un gecko llorón con la mano?

Son muy rápidos y pueden lesionarse fácilmente al sujetarlos. Lo mejor es observarlos en el terrario. Si necesitas trasladar uno para una revisión o un viaje, prepara primero una caja pequeña y segura y cierra las posibles vías de escape de la habitación.

¿Basta con darles puré de fruta?

No. Un alimento completo adecuado para geckos contiene una mezcla equilibrada de nutrientes y no equivale a fruta triturada o papilla para bebés. Los insectos pequeños complementan la alimentación. Los suplementos necesarios dependen, entre otras cosas, del alimento elegido y de la iluminación UVB.

¿Cómo evito que el grupo crezca demasiado?

Conviene planificarlo antes de que lleguen. Un grupo de hembras puede reproducirse sin machos. Hay que comprobar con regularidad si hay huevos o crías, prever espacio para criarlas y buscar contactos adecuados para una futura cesión responsable. Separar a las hembras adultas no impide de forma fiable la reproducción.

Fuentes y créditos de las fotos

Créditos de las fotos

Foto: Lepidodactylus lugubris · Donald Hobern · CC BY 2.0.

Foto: Mourning Gecko (Lepidodactylus lugubris) · patrickkavanagh · CC BY 2.0.

Foto: Morning Gecko Lepidodactylus lugubris · Greg Schechter · CC BY 2.0.

Foto: Lepidodactylus lugubris · Donald Hobern · CC BY 2.0.

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