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Reptiles · ENTENDER A LOS REPTILES

Tener reptiles: qué preparar antes de su llegada

Los geckos leopardo, los dragones barbudos, las serpientes del maíz y las tortugas mediterráneas utilizan su entorno de formas distintas. Un gecko busca refugio cerca del suelo, un dragón barbudo toma el sol durante el día, una serpiente del maíz trepa y una tortuga necesita mucho espacio para caminar. La especie determina cómo debe prepararse y mantenerse su recinto.

Un hogar adecuado empieza por conocer la especie: la temperatura, la iluminación, los refugios y la comida deben responder a sus necesidades. Muchos reptiles también necesitan UVB, radiación ultravioleta de tipo B. Es una parte invisible de la luz solar que les ayuda a producir vitamina D3 y a aprovechar el calcio de los alimentos. Antes de que llegue el animal, el equipo y los aparatos de medición deberían funcionar de forma fiable, y conviene haber encontrado una clínica veterinaria con experiencia en reptiles.

Gecko diurno gigante de Madagascar entre hojas y bambú en un terrario
Primero, la especie
El espacio, el equipamiento y los gastos habituales dependen de la especie y del tamaño que alcanza de adulta.
Zonas cálidas y frescas
Una zona cálida y otra más fresca permiten al reptil regular su temperatura corporal.
Iluminación adecuada
La radiación UVB, la luz diurna visible y la sombra cumplen funciones distintas.
Antes de su llegada
El recinto completo debería funcionar de forma estable, con todo el equipo en marcha, antes de que llegue el animal.

¿Qué reptil puedes cuidar en tu hogar?

Los reptiles son ectotermos: se calientan gracias a su entorno y buscan lugares más frescos cuando necesitan bajar su temperatura corporal. Por eso, su recinto debe tener zonas a distintas temperaturas. Las temperaturas adecuadas dependen de la especie. Un dragón barbudo está activo durante el día y necesita una zona cálida y bien iluminada donde tomar el sol. Un gecko leopardo está activo sobre todo al amanecer y al anochecer. Una serpiente del maíz necesita un terrario del que no pueda escapar y en el que pueda estirarse por completo. Para una tortuga mediterránea hay que prever mucho espacio para caminar y una zona exterior adecuada.

Antes de elegir, conviene saber qué tamaño alcanzará el animal, cuándo está activo, qué come y cuánto puede vivir. Muchas de las especies tratadas aquí deberían vivir solas. Si un niño quiere un reptil, una persona adulta debería responsabilizarse de su alimentación, del equipo y de su salud. También conviene organizar quién lo cuidará durante las vacaciones y encontrar una clínica veterinaria con experiencia en reptiles. Tanto si procede de un criador como de una entidad de acogida, debería poder conocerse su origen y cómo se ha cuidado hasta entonces.

Distribuir el calor y comprobar las temperaturas

Un gradiente térmico significa que el terrario tiene zonas cálidas y otras más frescas. Para conseguirlo, la fuente de calor suele colocarse en un extremo, de modo que el animal pueda elegir dónde situarse. Conviene medir la temperatura donde descansa o trepa y también en la zona más fresca. Hay que distinguir entre la temperatura del aire y la de las superficies: una piedra bajo la lámpara puede estar mucho más caliente que el aire situado encima. Un único termómetro en el centro no indica la temperatura de la zona donde toma el sol ni la de un refugio.

Un termostato regula una fuente de calor. Su sonda mide la temperatura y el aparato ajusta la potencia o enciende y apaga un calefactor compatible. El termostato y la fuente de calor deben ser compatibles. Las lámparas combinadas de vapor de mercurio o de halogenuros metálicos, que proporcionan luz UVB y calor, no deben atenuarse ni encenderse y apagarse mediante un termostato. Una lámpara UVB independiente y una fuente de calor regulable facilitan el ajuste de la luz y la temperatura por separado.

Unos termómetros digitales colocados en las zonas cálida y fresca permiten comprobar si ambas alcanzan las temperaturas previstas. Las lámparas y superficies calientes deberían estar protegidas para evitar que el animal las toque. El terrario ya equipado debería funcionar durante varios días y noches antes de su llegada. Dos momentos útiles para medir son poco antes de que se encienda la calefacción por la mañana y después de que las lámparas se hayan calentado. Si sube la temperatura de la habitación, por ejemplo, en una tarde calurosa, conviene volver a medir.

Para qué sirve la radiación UVB en el organismo

La radiación UVB es un tipo de radiación ultravioleta que no podemos ver. Muchos reptiles la utilizan para producir vitamina D3 en la piel. Esta vitamina ayuda al organismo a absorber el calcio, necesario, entre otras cosas, para los huesos y los músculos. Una lámpara que ilumina mucho no proporciona necesariamente UVB. La luz solar que entra por una ventana tampoco la sustituye, porque el cristal bloquea gran parte de esta radiación.

La cantidad de radiación ultravioleta que recibe el animal depende de la lámpara, de la distancia a la que se encuentra y de si hay una rejilla entre ambos. Por eso, conviene tener en cuenta tanto las necesidades de la especie como las instrucciones de la lámpara. La zona cálida donde toma el sol debe tener una iluminación adecuada, y el animal también debe poder acceder a refugios con sombra. La emisión de UVB puede disminuir con el tiempo aunque la lámpara siga iluminando. Las mediciones y las indicaciones del fabricante sobre cuándo sustituirla ayudan a comprobarlo. Por la noche debe haber oscuridad. Si hace falta calor adicional, debería proceder de una fuente que no emita luz.

Refugios, suelo y cuidados diarios

Debería haber refugios tanto en la zona cálida como en la más fresca. Así, el animal puede resguardarse sin tener que permanecer a una temperatura inadecuada. Las entradas deben ser lo bastante grandes y no tener bordes cortantes, y los refugios deben mantenerse estables. Algunas especies también necesitan un refugio húmedo, con material humedecido en su interior, que las ayude durante la muda de piel.

El sustrato es el material que cubre el suelo del terrario. Según la especie, puede dar agarre, permitir que excave o facilitar la limpieza. La edad y la salud del animal también influyen en qué material resulta adecuado. Los cuidados diarios incluyen observar al animal, revisar el agua y el equipo, y retirar los excrementos y los restos de comida. Después de tocar al reptil, su alimento o los elementos de su recinto, lávate las manos con jabón. Incluso los reptiles sanos pueden ser portadores de Salmonella.

Preparar la comida y el agua

La alimentación varía mucho de una especie a otra. Los geckos leopardo comen principalmente insectos adecuados y otros pequeños invertebrados. Los dragones barbudos necesitan insectos y plantas, las serpientes del maíz comen presas enteras descongeladas y las tortugas mediterráneas necesitan plantas variadas y ricas en fibra. Las condiciones del recinto también importan: una temperatura adecuada favorece la digestión, y el aporte de calcio debe ir acompañado de una exposición adecuada a la radiación UVB.

Antes de que llegue el animal, conviene tener claro dónde conseguirás su comida y cómo la guardarás. Los insectos destinados a servirle de alimento necesitan, a su vez, comida, agua y un alojamiento adecuados. Si utilizas suplementos de calcio o vitaminas, el producto y la dosis deben ajustarse a la especie y al resto de su alimentación. Un punto de agua adecuado, siempre accesible para el reptil, y unas instrucciones claras sobre la alimentación facilitan que otra persona lo cuide durante las vacaciones.

Observarlo durante las primeras semanas

Tras su llegada, el animal debería poder explorar tranquilamente su nuevo entorno. Conviene observar si come, bebe, defeca y utiliza tanto las zonas cálidas como las más frescas. Si tiene problemas durante la muda de piel, pierde peso, presenta hinchazones o cambia mucho su comportamiento, debería verlo un veterinario con experiencia en reptiles. Si le cuesta respirar o está muy débil, necesita atención veterinaria inmediata. Si de repente está anormalmente quieto, conviene comprobar su estado de salud antes de atribuirlo al reposo invernal, un periodo de menor actividad durante el invierno.

Tener algunos datos bien ordenados ayuda en las visitas al veterinario y cuando otra persona se ocupa del animal: especie y origen, tipo de lámpara y fecha del último cambio, temperaturas medidas, plan de alimentación, pesos y datos de contacto de la clínica. Así, quien lo cuide podrá consultar qué equipo debe estar en funcionamiento y qué comida debe ofrecerle.

Preguntas frecuentes

¿Todos los reptiles necesitan una lámpara de calor?

Muchas especies necesitan una fuente de calor controlada, pero el tipo, la posición y el uso durante la noche varían. Lo importante es medir las temperaturas de las distintas zonas del terrario y comprobar que sean adecuadas para la especie. Un tipo de lámpara por sí solo no garantiza ese resultado.

¿Puede estar el terrario junto a una ventana?

El sol directo puede calentar un recinto cerrado de forma descontrolada. Además, la luz que atraviesa el cristal no aporta la radiación UVB necesaria. Es más fácil controlar la temperatura en un lugar sin sol directo.

Fuentes y créditos de las fotos

Créditos de las fotos

Foto: Phelsuma grandis in her enclosure.jpg · Marek Hlavinka · CC BY-SA 4.0. Imagen reducida para su uso en la web y convertida al formato WebP. Su contenido no ha cambiado.

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