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Reptiles · Conocer a los reptiles

Reposo invernal en reptiles: especies, preparación y seguimiento

En otoño, una tortuga mediterránea puede comer menos y retirarse antes a su refugio. En cambio, una tortuga de patas rojas necesita una temperatura adecuada también durante el invierno. Por eso, conductas parecidas pueden tener significados distintos según la especie.

Antes de planificar el reposo invernal, conviene saber a qué especie pertenece el animal y de qué región procede. Un veterinario con experiencia en reptiles también debería comprobar si su estado de salud le permite pasar ese periodo de reposo. Con esa información podrás acordar la preparación, el lugar donde permanecerá y los controles adecuados para él.

Tortuga de Hermann con el caparazón amarillo y negro entre la hierba
Especie y procedencia
No todas las tortugas ni todos los lagartos pasan el mismo tipo de reposo invernal.
Preparación y salud
Una revisión veterinaria, los registros de peso y el historial de alimentación ayudan a valorar si el animal está preparado para el reposo.
Seguimiento durante el reposo
Durante el reposo también conviene comprobar la temperatura, el estado del animal y su peso según un plan acordado.

Qué cambia en el cuerpo durante el reposo

Durante el reposo estacional, un reptil se mueve menos, come menos o deja de comer y gasta menos energía. Su metabolismo, el conjunto de procesos con los que su cuerpo obtiene y utiliza energía, se ralentiza. En las guías de cuidados de reptiles, este reposo suele llamarse brumación. Su profundidad y duración dependen de la especie y de su hábitat natural. Algunos animales se activan de vez en cuando, mientras que otros permanecen ocultos durante más tiempo.

Esto es distinto del descenso normal de temperatura durante la noche. Un reposo que dura varias semanas requiere preparación y condiciones adecuadas. Si el animal lleva unos días menos activo, no conviene bajar sin más la calefacción de su alojamiento.

Por qué importan la especie y la procedencia

El reposo invernal forma parte del ciclo anual natural de las tortugas mediterráneas. Las tortugas de patas rojas proceden de regiones tropicales y necesitan una temperatura adecuada durante todo el invierno. Someterlas a un invierno frío sería peligroso. En el caso de la tortuga mora, hay que conocer mejor su procedencia y su subespecie, es decir, a qué grupo dentro de la especie pertenece, porque las estaciones varían entre sus hábitats naturales.

Los dragones barbudos también pueden reducir su actividad con las estaciones, pero la preparación prevista para una tortuga terrestre europea no sirve para ellos. Una guía sobre la especie del animal ofrece una primera orientación. Si no conoces bien su procedencia, un veterinario con experiencia en reptiles o un centro de acogida especializado puede ayudarte a valorar su caso.

Revisar su salud con tiempo

La revisión veterinaria debería hacerse con suficiente antelación al reposo previsto. Así habrá tiempo para más pruebas o un tratamiento si hacen falta. Los registros de peso, las notas sobre alimentación y lo ocurrido en inviernos anteriores ayudan al veterinario a valorar al animal. El veterinario también puede decidir si conviene analizar una muestra de heces.

Un animal enfermo o claramente bajo de peso no debería iniciar sin más el reposo invernal. En ese caso, el veterinario debería acordar contigo un plan de cuidados con calor, luz y atención diaria adecuados. La edad por sí sola no excluye a los animales jóvenes: las tortugas mediterráneas también pasan por un reposo invernal desde etapas tempranas de su vida si están sanas y se han preparado correctamente.

Planificar la preparación y el alojamiento

El plan para cada animal debería indicar cuándo comenzará el reposo, dónde estará y qué temperaturas necesita. También debe contemplar la humedad y la ventilación. Conviene acordar con el veterinario cómo preparar la alimentación y el acceso al agua de bebida. Un calendario de ayuno genérico encontrado en internet no tiene en cuenta esas diferencias.

Conviene probar durante varios días el lugar previsto para el reposo invernal antes de usarlo. Los termómetros y los demás sensores de medición deben estar bien colocados y medir con fiabilidad. Así podrás comprobar si la temperatura se mantiene dentro del intervalo adecuado y cuánto fluctúa. Antes de que empiece el reposo, también conviene saber quién puede ayudarte si falla algún equipo y adónde trasladarías al animal.

Mantener los controles durante el reposo

Antes del reposo, conviene acordar con el veterinario cada cuánto revisarás la temperatura, el estado del animal y su peso, y qué cambios tendrás que comunicarle. Los controles deberían molestarlo lo menos posible. Si otra persona se encarga de cuidarlo, debería tener el plan, los registros anteriores y el teléfono de la clínica.

Si pierde peso, respira de forma inusual, tiene secreción nasal o se despierta a menudo, coméntalo con el veterinario. Si muestra una debilidad marcada o le cuesta respirar, necesita atención veterinaria inmediata. Un reptil también puede esconderse y dejar de comer fuera de un reposo invernal planificado, por ejemplo, por una temperatura inadecuada o una enfermedad.

Acompañar la vuelta a la actividad

El calentamiento y la vuelta a sus cuidados habituales también deberían seguir el plan acordado. Ten preparados el calor, la iluminación y el agua de bebida adecuados. Es útil anotar cuándo vuelve a estar más activo, cuándo come por primera vez y cuándo defeca. Si sigue inusualmente débil o no recupera la actividad como se esperaba, debería examinarlo un veterinario.

Los registros facilitan la preparación del año siguiente. Por ejemplo, muestran si el lugar de reposo mantuvo una temperatura estable o si un sensor se desplazó repetidamente. Esos problemas se pueden solucionar antes del siguiente periodo de reposo. Otra persona que se encargue de cuidarlo también podrá conocer su rutina habitual gracias a las notas.

Fuentes y créditos de las fotos

Créditos de las fotos

Foto: 2026-06-16 Juvenile Hermann's Tortoise in Boljevići, Montenegro.jpg · Alexkom000 · CC BY 4.0. Imagen reducida de tamaño y convertida al formato WebP. La escena no ha cambiado.

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