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Gatos · Desarrollo y vida cotidiana

Gatito, adulto y mayor: cuidados que cambian con tu gato

Un gatito apenas llega a la plataforma más baja del rascador. Años después, la más alta es su lugar favorito para observar. Cuando se hace mayor, quizá necesite un escalón intermedio para seguir llegando allí. Sus cuidados pueden cambiar con él.

La forma en que tu gato se mueve, juega y busca el contacto con otros puede cambiar a lo largo de su vida. Si conoces sus hábitos, te resultará más fácil notar cuándo necesita ayuda o algún cambio en casa.

Dos gatitos tonquineses descansan juntos en una silla de color claro
Gatos jóvenes
El día a día de los gatitos debe dejar espacio para el descanso y el juego, que les ayuda a aprender mientras crecen.
Gatos adultos
Incluso en una casa conocida, necesitan oportunidades para jugar a cazar, arañar, observar y retirarse cuando quieren estar tranquilos.
Gatos mayores
Saltar menos, cambiar sus hábitos de alimentación o hacer sus necesidades fuera del arenero pueden ser señales de un problema de salud.

La edad sirve como punto de partida

La Feline Veterinary Medical Association, una asociación veterinaria especializada en gatos, distingue entre gatitos, adultos jóvenes, adultos de mediana edad y gatos mayores. Se considera que un gato es mayor alrededor de los 11 años. Estas etapas ayudan a adaptar las revisiones preventivas. También cuentan la salud y el comportamiento: un gato mayor puede seguir disfrutando del juego, mientras que uno joven puede necesitar ayuda por una enfermedad.

Conocer los hábitos de tu gato te ayuda a detectar cambios. ¿Cómo llega a su lugar de descanso, cómo come y dónde pasa las tardes? Si cada vez elige sitios más bajos para tumbarse, anota desde cuándo ocurre para comentarlo con el veterinario. Si aparecen síntomas de repente, consulta pronto con el veterinario sin esperar a que surjan otros cambios.

Descubrir el nuevo hogar poco a poco

Al llegar a casa, al gatito le ayuda disponer de una habitación tranquila y preparada, con un arenero fácil de alcanzar, agua, comida y lugares donde esconderse. Desde allí puede explorar poco a poco el resto de la vivienda. Antes conviene revisar los huecos pequeños, los cordeles sueltos y las ventanas sin protección. Una ventana abierta solo por arriba, en posición basculante, es especialmente peligrosa: el gato puede quedar atrapado en el hueco que se estrecha al intentar atravesarla.

Los gatitos suelen alternar momentos de juego intenso con sueño profundo. Conviene usar juguetes que mantengan las manos y los pies alejados de sus garras y dientes durante el juego. Una caña de juego lleva un juguete pequeño sujeto a un cordel en el extremo de una varilla. Muévelo para que el gatito pueda perseguirlo y atraparlo. Un juguete con piezas dañadas o que puedan tragarse no es adecuado. Guarda los juguetes con cordeles en un lugar seguro después de jugar.

Adaptar la comida al crecimiento y al estado corporal

Mientras crece, el gatito necesita un alimento completo para gatitos o para la etapa de crecimiento. «Completo» significa que, en la cantidad adecuada, está pensado para cubrir sus necesidades de nutrientes en esa etapa. Varias comidas pequeñas suelen ser más adecuadas que una sola ración grande. Antes de que llegue a casa, pregunta qué comía y a qué horas. Así no tendrá que acostumbrarse a la vez a una casa, unas personas y una alimentación nuevas. Si hay que cambiarle la comida, puedes introducir la nueva de forma gradual siguiendo el consejo de un profesional.

En un gato adulto, la ración adecuada depende, entre otras cosas, del peso, la cantidad de grasa y músculo, la actividad y si está esterilizado. Los premios también cuentan dentro de la cantidad total de comida. Si un gato mayor pierde peso, el veterinario debería investigar la causa. Puede haber problemas dentales, digestivos u otros problemas de salud. La elección del alimento y el tamaño de las raciones dependerán de los resultados de la revisión veterinaria y de lo que el gato coma realmente.

Mantener una vida adulta variada

Una casa adecuada ofrece distintas posibilidades: un rascador estable, lugares elevados desde los que observar, escondites y caminos despejados entre ellos. La comida, el agua y los areneros no deberían estar todos juntos en un rincón estrecho. Si viven varios gatos en casa, comprueba que cada uno puede llegar a los lugares importantes sin tener que pasar junto a otro gato que le cierre el paso.

El juego compartido puede seguir los pasos de una cacería: observar, acechar, perseguir y atrapar. Un juguete dispensador del que el gato puede sacar pequeños trozos de comida con la pata también le permite explorar con el olfato y las patas. Algunos gatos empiezan a jugar enseguida, mientras que otros examinan un juguete nuevo antes de acercarse. Si tu gato se vuelve hacia otro lado o se aleja, deberías respetar su necesidad de descansar.

Familiarizarse con los cuidados cotidianos

Un transportín que permanece abierto en un lugar tranquilo de la casa puede resultar familiar para el gato mucho antes de que lo necesite para viajar. También puedes acostumbrarlo poco a poco al cepillo o a que le toques brevemente una pata. Para que asocie esos cuidados con algo agradable, puedes ofrecerle una recompensa que le guste: comida, juego o contacto que él busque por voluntad propia.

Estas experiencias preparan a un gatito para futuros cuidados, pero los gatos adultos y mayores también pueden aprender. Fíjate en si tu gato participa relajado y por voluntad propia. Si de repente le molesta una caricia que antes aceptaba, piensa en la posibilidad de dolor u otro problema físico. No retrases un tratamiento necesario hasta completar el aprendizaje. El equipo veterinario puede planificar cómo realizarlo de la forma más llevadera posible.

Mantener accesibles sus lugares favoritos al hacerse mayor

Un escalón intermedio, ancho y antideslizante, puede ayudar a un gato a volver a subir a su lugar favorito junto a la ventana. Un arenero de entrada baja y una cama fácil de alcanzar ayudan a un gato al que le cuesta superar desniveles grandes. Estos cambios pueden añadirse a lo que ya conoce. Cambiar de sitio todos los muebles puede dificultar la orientación de un gato que ve u oye peor.

Comenta pronto con el veterinario cualquier cambio en la forma de saltar, asearse, beber, dormir o usar el arenero. Para las revisiones preventivas, la Feline Veterinary Medical Association recomienda una exploración cada 6 meses entre los 10 y los 15 años, y cada 4 meses después de los 15. Son visitas más frecuentes que la revisión anual de los adultos más jóvenes. Si tu gato tiene una enfermedad, el veterinario puede recomendar revisiones con otros intervalos. Acuerda con él cuándo llevarlo a consulta. También resulta útil anotar sus rutinas y el tratamiento que esté siguiendo para quien lo cuide. Una persona que solo lo ve de vez en cuando podría pasar por alto un cambio pequeño.

Preguntas frecuentes

¿Un gato mayor necesita automáticamente menos comida?

No. Sus necesidades también dependen de la actividad, la masa muscular, el peso y las posibles enfermedades. Si pierde peso, conviene investigar la causa en vez de atribuirlo sin más a la edad.

¿Un gatito sería un buen compañero de juego para un gato mayor?

Depende de ambos. Un gatito muy activo puede agobiar a un gato mayor. Para decidir, ten en cuenta el carácter de los dos, sus experiencias previas con otros gatos, su salud y la posibilidad de que cada uno tenga un lugar donde retirarse. No des por hecho que el gatito hará que el mayor esté más activo.

Fuentes y créditos de las fotos

Créditos de las fotos

Foto: Chatons tonkinois poil court lilac mink et lilac point · Edenvane · CC BY-SA 3.0. Se ha reducido proporcionalmente y se ha convertido a WebP. Se ha conservado el encuadre completo de la imagen.

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