fellfolio.
Español
Descargar en App StorePara iPhone y iPad

Aves · Cuidados de mascotas con Fellfolio

Las etapas de la vida de las aves: de la juventud a la vejez

Un ave joven quizá todavía esté aprendiendo a posarse con seguridad en una rama. Un ave mayor puede posarse con menos frecuencia en su posadero alto favorito y quedarse más cerca de la comida y el agua. Estas observaciones ayudan a detectar cuándo conviene adaptar su espacio o sus cuidados. Pesarla con regularidad también permite reconocer cambios graduales.

Las especies tienen ritmos de vida muy distintos. Un diamante mandarín atraviesa sus etapas vitales en un plazo diferente al de un loro gris africano. Para tomar decisiones útiles hay que tener en cuenta la especie, la historia conocida y el estado de cada ave.

Un periquito azul y otro verde posados uno junto al otro.
La especie importa
Los pinzones y los loros grandes envejecen a ritmos muy diferentes. Una única edad para considerar mayor a cualquier ave resultaría engañosa.
El cambio de hogar
Un ave joven debería comer por sí sola de forma fiable antes de cambiar de hogar. Aun así, durante los primeros días conviene observarla atentamente.
Los cambios requieren atención
Si está menos activa, pierde peso o le cuesta mantenerse en un posadero, conviene que un veterinario valore su salud.

Planificar teniendo en cuenta la esperanza de vida

La Tierärztliche Vereinigung für Tierschutz (TVT), una asociación veterinaria alemana dedicada al bienestar animal, indica una esperanza de vida media de entre 5 y 7 años para los diamantes mandarines y de entre 10 y 12 años para los periquitos de Bourke. Según el Deutscher Tierschutzbund, una organización alemana de protección animal, los canarios viven alrededor de 10 a 12 años y, en algunos casos, hasta 15. Los loros grises africanos pueden vivir varias décadas. World Parrot Trust, una organización dedicada al bienestar de los loros, indica entre 50 y 60 años.

Estas cifras ayudan a hacerse una idea de la duración del compromiso, pero no predicen cuándo un ave concreta perderá movilidad. Si procede de un centro de acogida, quizá tampoco se conozca su fecha exacta de nacimiento. Conviene registrar una edad estimada como tal, junto con los hogares anteriores que se conozcan, las enfermedades y los resultados de las revisiones veterinarias.

Para cuidarla día a día, resulta útil conocer qué es habitual en esa ave: su peso, sus posaderos preferidos, cómo vuela y cuánto come. Así podrás comparar cualquier cambio con su comportamiento anterior. Conservar estos datos también ayuda cuando cambia el veterinario o la persona que la cuida. Convertir su edad en «años humanos» aporta poco.

Acompañar a las aves jóvenes en sus primeras rutinas

Que un ave haya salido del nido no significa que ya sea totalmente independiente. En los loros, los padres pueden seguir alimentando a las crías después de sus primeros vuelos. La Association of Avian Veterinarians, una asociación profesional de veterinarios especializados en aves, se opone a la venta de crías sin destetar. En este contexto, el destete es el paso a una alimentación autónoma y fiable.

Antes de llevarla a casa, deberías saber qué alimentos come realmente y si mantiene su peso con ellos. La comida y los recipientes que ya conoce pueden facilitarle los primeros días. Conviene observar su peso, cuánto come de verdad y sus heces. Si tras el traslado apenas come o pierde peso, necesita ayuda especializada cuanto antes. Alimentarla con una jeringuilla sin experiencia puede ser peligroso.

El contacto con aves compatibles de su especie sigue siendo importante. Un acercamiento tranquilo, la posibilidad de explorar por iniciativa propia y los posaderos fáciles de alcanzar le ayudan a conocer el nuevo entorno. Aunque al principio tolere que la cojan, debería poder descansar y alejarse. Las interacciones previsibles y la posibilidad de volver a lugares conocidos la ayudan a ganar confianza.

Las relaciones pueden cambiar al llegar a la edad adulta

A medida que madura, un ave puede dar más importancia a su pareja, sus lugares de descanso y los límites de su territorio. Una que antes aceptaba con facilidad la cercanía de las personas puede empezar a defender una zona concreta o a buscar más a su pareja. Para entender esos cambios hay que considerar también el entorno, la época del año y su salud.

Los huecos oscuros y las cajas nido pueden favorecer el comportamiento reproductor de los loros. Acariciarles el lomo o la zona bajo las alas también puede estimularlos sexualmente. En los pinzones influye asimismo la disponibilidad de lugares para anidar. Si no tienes previsto que críen, conviene hablar con un veterinario especializado en aves sobre el entorno y sobre qué hacer si aparecen huevos. Las puestas frecuentes también deben consultarse, porque suponen un esfuerzo para el cuerpo de la hembra.

El movimiento diario, una alimentación adecuada y distintas oportunidades de buscar comida ayudan a mantener sana y activa a un ave adulta. Las tareas nuevas le resultan más fáciles de entender si parten de habilidades que ya conoce. Entrar por propia voluntad en el transportín y pesarse en una báscula que ya conoce siguen siendo útiles durante años. Puedes mantener esas habilidades con prácticas breves de vez en cuando, sin convertir cada interacción en un ejercicio.

Adaptar el entorno cuando cambia su movilidad

Si un ave calcula mal los aterrizajes, pierde el agarre repetidamente o vuela mucho menos, conviene investigar la causa. Las molestias articulares, los problemas de visión y otras enfermedades pueden producir cambios parecidos. Una revisión veterinaria ayudará a decidir qué adaptaciones le servirán.

Añadir ramas estables y fáciles de agarrar, con trayectos cortos entre ellas, puede facilitar sus desplazamientos. La comida y el agua deberían quedar a su alcance sin que tenga que dar un salto inseguro. Si pierde visión, le ayuda que los objetos sigan en lugares conocidos. Los cambios pueden hacerse poco a poco, conservando los sitios de descanso que ya utiliza con seguridad.

También se pueden adaptar las actividades. Puedes dejar su comida habitual a la vista en un recipiente poco profundo. Un trozo de papel sin imprimir, doblado sin presionar los pliegues, resulta más fácil de abrir que un juguete dispensador de comida bien cerrado. Un ave con movilidad reducida sigue necesitando protección frente a las caídas, superficies de apoyo limpias y contacto con otras aves con las que se lleve bien. El veterinario puede valorar si puede seguir volando libremente y de qué manera. Facilitarle el acceso debería permitirle seguir eligiendo dónde estar y mantenerse activa siempre que sea posible.

Llevar un historial útil para cuidar su salud

Los registros periódicos de peso, las observaciones breves y los resultados de revisiones anteriores ayudan al veterinario a valorar su evolución. «Desde hace 3 días solo se posa en la rama baja» aporta más información que «parece vieja». Los cambios en lo que bebe, la cantidad de heces o la forma en que se acicala también pueden ser relevantes.

La frecuencia de las revisiones preventivas debería ajustarse a la especie, la historia y el estado de salud del ave. Las mayores o las que ya tienen alguna enfermedad pueden necesitar controles más frecuentes. Si su apetito, su respiración o su estado general cambian de forma marcada, conviene consultar cuanto antes, sin esperar a la próxima cita prevista. Si tiene una dificultad clara para respirar, ponte en contacto de inmediato con un veterinario especializado en aves o con un servicio veterinario de urgencias.

Si padece una enfermedad de larga duración, conviene valorar su calidad de vida junto con el veterinario. Para ello, observa si alcanza la comida y el agua, descansa cómodamente, muestra interés por actividades conocidas y mantiene el contacto con otras aves de su grupo. El tratamiento y las adaptaciones del entorno deberían revisarse periódicamente. Quien se encargue de cuidarla en tu ausencia necesitará indicaciones actualizadas y datos de contacto claros. Anotar los días buenos, además de las dificultades, puede ayudar a reconocer los cambios graduales.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad se considera mayor a un ave?

Depende mucho de la especie y del individuo. La esperanza de vida de un diamante mandarín no sirve para valorar la edad de un loro gris africano. Una revisión con un veterinario especializado en aves ayuda a conocer su estado actual.

¿Hay que separar a las aves mayores de las más jóvenes?

La edad por sí sola no suele ser motivo para separarlas. Lo decisivo es que se lleven bien y que el ave mayor pueda llegar a la comida, descansar y moverse por trayectos seguros. Si hay conflictos o necesidades médicas, hace falta una solución adaptada a su caso.

Fuentes y créditos de las fotos

Créditos de las fotos

Foto: Pet Budgerigars.jpg · 陈霆 · CC BY-SA 2.0. La imagen se ha reducido de tamaño sin alterar sus proporciones y se ha convertido al formato de imagen WebP. Según el diseño de la página, puede aparecer recortada.

Lecturas relacionadas

Aves

Volver al grupo de animales ↗
Cotorra de mejillas verdes posada en una mano.
Fellfolio: cuidados de mascotas

Entrenamiento de aves: confianza, transportín y cuidados veterinarios

Cómo enseñar a un ave, con premios y sin forzarla, a subir a un posadero, entrar en el transportín y pesarse, paso a paso, para prepararla para una revisión veterinaria.

Leer la guía
Periquito azul de cabeza blanca posado sobre una rama.
Cuidados y vida diaria

Periquitos

Los periquitos necesitan compañía y volar a diario. Aprende a preparar un recinto amplio para aves, llamado voladera, y a planificar su alimentación y sus actividades en un hogar seguro.

Leer la guía
Diamante mandarín sobre una rama.
Cuidados de mascotas de Fellfolio

Diamantes mandarines

Prepara un hogar para tus diamantes mandarines con compañeros compatibles, espacio para volar, una alimentación equilibrada y un plan para evitar crías no deseadas.

Leer la guía