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Roedores · Cuidados y vida diaria

Cuidar chinchillas: espacio, compañía y veranos frescos

Cuando la casa se tranquiliza al anochecer, muchas chinchillas se vuelven más activas. Saltan a un punto elevado, exploran una rama y después se refugian con otra chinchilla en la caseta para dormir. Su pelaje suave invita a acariciarlas, pero la mayoría prefiere moverse y acercarse por voluntad propia a que las lleven en brazos durante mucho tiempo.

Las chinchillas pueden vivir entre 10 y 20 años. Pueden ser una buena elección si puedes ofrecerles un recinto amplio en una habitación que se mantenga suficientemente fresca en verano y disfrutas observándolas al anochecer. Tendrás que poder mantener estas condiciones durante muchos años.

Chinchilla lanigera

Chinchilla gris sentada de lado sobre un tronco.
Compromiso a largo plazo
Las chinchillas pueden vivir bastante más de 10 años. Conviene contar desde el principio con los cambios de domicilio, las vacaciones y los gastos veterinarios.
Compañía
Necesitan al menos otra chinchilla con la que se lleven bien. La atención humana no sustituye esa compañía.
Temperatura
Su pelaje denso las hace sensibles al calor. La RSPCA, una organización británica de protección animal, recomienda una temperatura ambiente de entre 10 y 18 °C aproximadamente. Conviene medirla con regularidad en la zona donde viven, también en verano.

¿Encaja su ritmo diario en tu casa?

Durante el día, las chinchillas necesitan largos periodos de descanso sin interrupciones. Una habitación infantil con mucha actividad por la tarde puede alterar su sueño. Tampoco suele convenir un dormitorio si los ruidos que hacen al roer y moverse molestan por la noche. Una habitación tranquila, donde puedas dedicar tiempo a darles de comer, observarlas y dejarlas moverse al anochecer, suele ser más adecuada.

También conviene pensar en el verano antes de adoptarlas. Si la habitación de la última planta acumula calor durante varios días, será más difícil mantenerla a una temperatura adecuada que una que ya sea fresca en la planta baja. Conviene tener previsto cómo mantener una temperatura adecuada de forma fiable. Una placa refrigerante les ofrece un lugar fresco donde tumbarse, pero no resuelve el problema si el aire de toda la habitación sigue demasiado caliente.

Convivir con otra chinchilla

Las chinchillas necesitan convivir con otras de su especie con las que se lleven bien. Adoptar una pareja que ya convive en un centro de acogida puede facilitar el comienzo: los animales se conocen y quienes los han cuidado pueden contarte sus hábitos y preferencias. Una pareja compatible del mismo sexo evita crías no previstas. También puede formarse con cuidado un grupo que incluya un macho castrado. Tras la castración, el macho puede seguir siendo fértil durante un tiempo, por lo que debe cumplirse el plazo de espera indicado por la clínica veterinaria antes de que conviva con hembras.

No conviene introducir sin más a una chinchilla desconocida en el recinto de otra. Pueden defender su territorio y hacerse daño, así que la presentación gradual requiere preparación y ayuda de alguien con experiencia. En el recinto compartido debería haber varios refugios y puntos de comida para que puedan separarse cuando lo necesiten. Incluso si la pareja ya se conoce, observa si ambas pueden comer y dormir sin que una desplace repetidamente a la otra.

Espacio para saltar y lugares seguros donde aterrizar

Zürcher Tierschutz, una entidad de protección animal de Zúrich, recomienda para 2 chinchillas al menos 2 m² de superficie de suelo y 150 cm de altura. Son medidas mínimas. Un recinto mayor ofrece más espacio para saltar y más lugares donde refugiarse. Las plataformas anchas, colocadas a distintas alturas, deberían permitirles saltar de una a otra sin dejar huecos por los que puedan caer desde mucha altura.

El recinto debería tener una caseta amplia para dormir, otros escondites y ramas adecuadas para roer. Todas las piezas deben estar bien sujetas, porque las chinchillas saltan y aterrizan con fuerza. Las piezas de plástico y los revestimientos que se desprenden deberían quedar fuera de su alcance. Al roer estos materiales, las chinchillas pueden desprender fragmentos pequeños y tragárselos. Conviene revisar con regularidad si los elementos nuevos están dañados, sin esperar a la siguiente limpieza a fondo.

El recinto debería estar en un lugar seco, bien ventilado y protegido del sol directo. La RSPCA, una organización británica de protección animal, recomienda un ambiente fresco de entre 10 y 18 °C aproximadamente. Un termómetro situado en la zona donde viven las chinchillas permite comprobar cómo cambia allí la temperatura a lo largo del día. Conviene tener preparada una forma fiable de mantener la habitación fresca antes de que empiece el calor.

El heno como base de la alimentación diaria

Las chinchillas deberían tener siempre heno de buena calidad a su alcance. Les aporta fibra y masticarlo durante mucho tiempo ayuda a desgastar los dientes, que siguen creciendo toda la vida. Una pequeña cantidad medida de gránulos de pienso adecuados para chinchillas puede complementar el heno. Estos gránulos son pequeños trozos de alimento prensado. El heno debería constituir la mayor parte de la dieta, sin sustituirlo por barritas azucaradas para roer, fruta deshidratada o una selección cambiante de golosinas. Los cambios de alimentación deberían hacerse poco a poco. Si tienes dudas, consulta a una clínica veterinaria con experiencia en chinchillas.

Un plan de alimentación sencillo ayuda a quien cuide de ellas en tu ausencia: qué heno y qué alimento complementario darles, en qué cantidad y qué alimentos no deben ofrecerse. También deberían tener agua fresca para beber todos los días. Al darles de comer, observa si cada chinchilla come de verdad y produce heces con normalidad. Un comedero lleno no permite saberlo. Si una chinchilla rebusca en el comedero pero apenas mastica, consulta cuanto antes a una clínica veterinaria con experiencia en chinchillas.

Baños de arena y tiempo para explorar

En un baño de arena, las chinchillas se revuelcan sobre el costado y la espalda. La arena o el polvo específico para sus baños absorbe el exceso de grasa y humedad del pelaje y ayuda a mantenerlo limpio. El recipiente debería ser lo bastante grande para que puedan revolcarse y estable para que no vuelque. La arena sucia debería tamizarse o cambiarse. Bañarlas con agua no forma parte de sus cuidados habituales: su pelaje, muy denso, se seca mal cuando se moja y esto puede favorecer problemas de piel.

Un espacio preparado para que salgan del recinto les ofrece más oportunidades de moverse. Antes, los cables, las plantas tóxicas y los huecos estrechos deberían quedar fuera de su alcance. Las puertas deben permanecer cerradas y los demás animales no deberían poder entrar. Las plataformas bajas y estables ofrecen lugares seguros desde los que saltar y donde aterrizar. Una estantería que se tambalea no sirve para eso. Un transportín que ya conozcan puede facilitar la vuelta al recinto sin tener que perseguirlas por la habitación.

Presta atención a los cambios al comer o comportarse

Si una chinchilla tiene menos apetito, produce muchas menos heces, tiene la barbilla húmeda o pierde peso, debería verla un veterinario cuanto antes. Comer despacio puede deberse, por ejemplo, a problemas dentales que no se pueden descartar con seguridad en casa. No le des medicamentos destinados a personas o a otros animales sin indicación veterinaria.

Pesarlas con regularidad y anotar lo que observas ayuda a la clínica a saber qué ha cambiado y desde cuándo. Si hace calor y una chinchilla muestra debilidad o dificultad para respirar, busca ayuda veterinaria de inmediato. Quien las cuide durante las vacaciones debería saber cómo comprobar la temperatura, contactar con un veterinario y transportarlas de forma segura, además de cómo darles de comer y limpiar el recinto. Al anochecer suele ser más fácil observar a las chinchillas que durante sus horas de sueño.

Con las chinchillas mayores, observa si siguen saltando y aterrizando con seguridad. Tras una valoración veterinaria, añadir plataformas intermedias más bajas puede facilitarles los desplazamientos. La comida, el agua y el baño de arena deberían quedar a su alcance sin exigir saltos arriesgados. Si aparecen dificultades para masticar o pierden peso, necesitan atención veterinaria cuanto antes, aunque todavía coman algunos de sus alimentos favoritos.

Preguntas frecuentes

¿A las chinchillas les gusta que las cojan y acaricien?

Algunas aceptan caricias breves de personas conocidas, pero a muchas no les gusta que las sujeten. Conocer chinchillas antes de adoptarlas te ayudará a ver qué tipo de contacto les resulta cómodo.

¿Basta con una placa refrigerante en los días de calor?

Una superficie fresca puede ofrecerles otro lugar donde tumbarse, pero no enfría una habitación recalentada. La temperatura de la habitación debe mantenerse de forma fiable dentro del intervalo adecuado. Si tienes dudas, puedes consultar tu plan para el verano con un centro de acogida o una clínica veterinaria con experiencia antes de que lleguen las chinchillas.

Fuentes y créditos de las fotos

Créditos de las fotos

Foto: Chinchilla lanigera (Wroclaw zoo)-2.JPG · Guérin Nicolas · CC BY-SA 3.0. Se redujo manteniendo las proporciones y se convirtió a WebP. El diseño de la página puede recortar la imagen.

Foto: Chinchilla lanigera1.jpg · Trurl66 · Public domain. La imagen se ha reducido proporcionalmente y se ha convertido a WebP. El diseño de la página puede recortarla.

Foto: Chinchilla lanigera (Wroclaw zoo)-1.JPG · Guérin Nicolas (messages) · CC BY-SA 3.0. La imagen se ha reducido proporcionalmente y se ha convertido a WebP. El diseño de la página puede recortarla.

Foto: Chinchilla lanigera 12.jpg · Luis Miguel Bugallo Sánchez (Lmbuga Commons)(Lmbuga Galipedia) · CC BY-SA 3.0. La imagen se ha reducido proporcionalmente y se ha convertido a WebP. El diseño de la página puede recortarla.

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