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Perros · Comportamiento y adiestramiento

Adiestramiento canino en el día a día: acudir a la llamada, pasear con la correa floja y usar señales claras

Tu perro deja de olfatear un rastro interesante y te mira durante un instante. Ese momento puede ser el comienzo de un buen aprendizaje: observas lo que ha hecho, respondes a tiempo y le ayudas a entender qué merece la pena repetir. No necesitas alzar la voz ni preparar una larga sesión de ejercicios.

Para acudir a la llamada, el perro aprende a venir cuando oye una palabra que has elegido como señal. Pasear con la correa floja y colaborar con tranquilidad en los cuidados también facilitan muchas situaciones cotidianas. Esta guía explica cómo practicar estas habilidades paso a paso y cómo reconocer cuándo un ejercicio resulta demasiado difícil.

Cachorro con correa sentado junto a la persona que lo cuida y mirándola
Recompensas
Un trocito de comida, un juego o volver a olfatear pueden servir de recompensa si al perro le gustan. Ofrécesela justo después de la conducta que quieres que aprenda.
Pasos pequeños
Para avanzar, puedes practicar la llamada a más distancia, alargar un ejercicio o añadir distracciones. Conviene cambiar una sola cosa cada vez.
Causas
Repetir una señal más veces no resuelve el miedo, el dolor ni una situación que supera al perro.

Cómo ayudan las recompensas a aprender

El adiestramiento basado en recompensas relaciona una conducta con algo agradable, de modo que es más probable que el perro la repita. Puede ser un trocito de comida, un juego breve o la oportunidad de seguir olfateando. La recompensa adecuada también depende de la situación. Por ejemplo, una caricia no será una buena recompensa si el perro aparta la cabeza cuando lo acaricias.

Conviene ofrecer la recompensa inmediatamente después de la conducta deseada para que el perro pueda relacionarlas. Una palabra breve y amable puede señalar el momento en que lo ha hecho bien, antes de darle la recompensa. Con la repetición, el perro aprende qué anuncia esa palabra, pero la palabra no sustituye por sí sola a la recompensa. Si utilizas comida, puedes medir la cantidad que vas a usar antes de practicar e incluirla en su ración diaria, en vez de añadirla a la cantidad que ya tiene prevista.

Preparar ejercicios que el perro pueda realizar

Es más fácil aprender una habilidad nueva en un lugar tranquilo. Por eso, una señal que funciona bien en casa no tiene por qué funcionar igual de bien fuera. La distancia a otros perros, la duración del ejercicio y un olor interesante pueden cambiar su dificultad. Para avanzar, conviene aumentar la dificultad de una sola forma cada vez. Así te resultará más fácil ver qué ha entendido el perro.

Por ejemplo, puedes recompensar al perro cuando permanece un instante sobre una manta mientras tú estás a su lado. Después, puedes alargar un poco ese tiempo sin alejarte. Más adelante puedes dar un paso atrás o moverte por la habitación. Así verás qué paso ya entiende y cuál necesita más práctica. Si un ejercicio falla repetidamente, conviene hacerlo más fácil.

Empezar a practicar la llamada a poca distancia

Puedes empezar a unos pocos pasos de distancia, en una habitación tranquila o en un espacio cerrado y seguro. Cuando el perro ya se esté girando hacia ti, di la palabra que hayas elegido para llamarlo y recompénsalo con entusiasmo al llegar. A medida que vaya aprendiendo, podrás cambiar la distancia y el entorno. Fuera, una correa larga sujeta a un arnés bien ajustado puede ayudar a mantenerlo seguro. No sustituye a una respuesta fiable a la llamada.

Volver contigo no debería significar siempre que se acaba todo lo agradable. A veces, después de la recompensa, el perro puede seguir olfateando o jugando. Si tarda en llegar, no lo regañes cuando vuelva. Si hay animales salvajes, tráfico u otros peligros previsibles, asegúrate de tenerlo físicamente controlado antes de empezar a practicar.

Practicar el paseo con la correa floja

Pasear con la correa floja no exige que el perro vaya pegado a tu pierna durante todo el paseo. Para el día a día, suele bastar con que la correa no esté tensa y puedas cambiar de dirección con él. Puedes empezar con ejercicios breves en un lugar tranquilo y recompensar una mirada hacia ti o unos pasos con la correa floja. Después, déjale tiempo para olfatear.

Si el perro tira hacia un olor o hacia otro perro, puede que la situación sea demasiado difícil para practicar. Alejarte un poco con él o elegir un camino más tranquilo puede facilitar el aprendizaje. Evita los tirones bruscos de la correa. Cuando el perro pueda volver a prestarte atención, puedes practicar de nuevo unos pasos con la correa floja. Entre ejercicios breves, también debería tener tiempo para explorar con calma.

Preparar los cuidados cotidianos paso a paso

Secarle las patas, cepillarle el pelo y ponerle el arnés son situaciones habituales. Para empezar, puede bastar con tocarle una pata brevemente y darle enseguida un trocito de comida. Si permanece relajado, más adelante puedes introducir una toalla y secarle una pata durante un momento. Un equipo adecuado, como un arnés que le quede bien, y una superficie que no resbale le facilitan participar. Si aparta la cabeza, se pone rígido o se aleja, conviene hacer el ejercicio más fácil o parar un rato.

Al perro le resultará más fácil saber qué esperar si todas las personas que lo cuidan siguen un procedimiento parecido. Una nota breve puede indicar qué acepta ya con tranquilidad y qué paso todavía le cuesta. Si de repente deja de aceptar un contacto que antes toleraba, conviene investigar si hay una causa física. Si puede tener dolor, acude al veterinario antes de volver a practicar ese contacto.

Cuándo buscar ayuda individual

Si tu perro muestra miedo intenso, se comporta de forma amenazante repetidamente, ha mordido o sufre mucho estrés al quedarse solo, conviene buscar una valoración individual. En la clínica veterinaria pueden investigar posibles problemas de salud. Un profesional cualificado en comportamiento canino o adiestramiento que utilice métodos basados en recompensas puede evaluar lo que ocurre y planificar los siguientes pasos. Mientras tanto, conviene reducir los conflictos evitables manteniendo la distancia, separando al perro de forma segura o adaptando sus cuidados.

Un buen profesional explica cómo trabaja y observa a cada perro como individuo. No promete un resultado garantizado tras un número fijo de sesiones ni justifica el dolor o la intimidación por la raza del perro. Los avances se aprecian en la vida diaria: el perro responde con más facilidad cuando te diriges a él, puede realizar el ejercicio y las personas que lo cuidan saben cómo seguir practicando.

Preguntas frecuentes

¿Mi perro es demasiado mayor para aprender?

Los perros adultos y mayores también pueden aprender. Los ejercicios deberían adaptarse a su movilidad, sus sentidos y su estado de salud. Para un perro mayor, aprender a usar una rampa con tranquilidad puede ser más útil que practicar un truco físicamente exigente.

¿Tendré que usar siempre premios de comida?

Las recompensas pueden cambiar cuando el perro ya entiende bien una conducta. Acercarse a un olor interesante o jugar contigo también puede gustarle. En situaciones nuevas o difíciles, conviene seguir ofreciéndole una recompensa que de verdad valore.

Fuentes y créditos de las fotos

Créditos de las fotos

Foto: Three-month old Lab-golden cross practicing with puppy raiser.jpg · Cecilemckee · CC BY-SA 4.0. Se ha reducido proporcionalmente y se ha convertido a WebP. Se ha conservado el encuadre completo de la imagen.

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